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Grupo de Pastoral del Enfermo

Actividad y grupo parroquial

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Grupo de Pastoral del Enfermo

Grupo de Pastoral del Enfermo

Atención a los enfermos.

Acompaña, escucha y lleva esperanza a quienes más lo necesitan.

Miércoles Rvdo. Sr. D. Gonzalo Prados de Haro

"Estuve enfermo y me visitasteis" (Mt 25,36)

Quiénes somos

La Pastoral del Enfermo nace de una certeza sencilla: nadie debería atravesar la enfermedad en soledad. Una voluntarios de la parroquia, y el Vicario Parroquial, visitan a los enfermos en sus casas y en residencias. Escuchamos, rezamos con ellos y mantenemos vivo el vínculo con la comunidad cuando ya no pueden venir a la iglesia. Muchas de estas personas llevan meses sin salir de casa. Otras acaban de recibir un diagnóstico y no saben a quién llamar. Con todas intentamos hacer lo mismo: estar.

La comunión a los enfermos

Cada semana llevamos la comunión a quienes no pueden desplazarse. Coordinamos la visita con la familia, respetamos los horarios de la casa y los tratamientos, y procuramos que el momento tenga la calma que merece. Para quien lleva tiempo sin pisar la parroquia, recibir la comunión en su habitación cambia el día. Y cambia también la semana de quien la lleva.

La unción de los enfermos

Cuando la persona lo pide, o cuando es la familia quien lo solicita, avisamos al sacerdote para que administre la unción. Este sacramento no está pensado para el último momento, sino para sostener a quien pasa por una enfermedad grave o por una operación delicada. Da fuerza, paz y el perdón de los pecados. Puede recibirse más de una vez, y conviene pedirlo a tiempo, sin esperar a que la situación se complique.

La confesión

También facilitamos la visita de un sacerdote para la confesión. Lo hacemos con discreción absoluta. Nadie más necesita saber qué se habla en esa habitación. El enfermo pide, el sacerdote acude, y nosotros solo acompañamos el camino.

También cuidamos a quien cuida

Detrás de cada enfermo hay una familia. Un hijo que no duerme, una esposa que lleva años al frente de todo, un cuidador que no se queja nunca. A ellos también los visitamos. A veces solo necesitan hablar con alguien que no les pregunte por el parte médico. Ofrecemos compañía, oración y una mano cuando hace falta resolver un trámite o pasar una tarde en el hospital.

Cómo pedir una visita

Si tienes un familiar enfermo, si tú mismo lo estás, o si conoces a alguien que necesita compañía, escríbenos o llama a la parroquia. Basta con dejar un nombre, una dirección y un teléfono. Nos organizamos y vamos.

Si quieres sumarte al equipo de voluntarios, también puedes hacerlo. Formamos a quien lo necesite.